PLAN INTEGRAL DE LA ZONA ORIENTE DEL ESTADO DE MÉXICO

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El Segundo Informe de la Gobernadora Delfina Gómez Álvarez, presentado el 22 de septiembre, dejó clara una ruta: el Plan Integral para el Desarrollo del Oriente del Estado de México, y será la insignia de su gobierno. Este proyecto nace de una estrategia concebida por la hoy presidenta Claudia Sheinbaum y retomada por Delfina Gómez como prioridad absoluta para saldar una deuda histórica con millones de mexiquenses.

En este plan convergen la planeación nacional y la gestión estatal, una alianza que refleja la continuidad de la Cuarta Transformación en los dos niveles de gobierno más relevantes del país.

El rezago como punto de partida

El oriente mexiquense —con municipios como Chalco, Ixtapaluca, Valle de Chalco y Chimalhuacán— representa uno de los mayores contrastes de México: densidad poblacional, pobreza estructural y carencias urbanas frente a un potencial humano y económico desaprovechado.

Durante décadas, esta zona fue vista como el “patio trasero” de la metrópoli, marcada por la marginación y la precariedad en servicios básicos.

Claudia Sheinbaum, desde su experiencia como jefa de Gobierno de la Ciudad de México, entendió que la solución no podía seguir postergándose. Delfina Gómez, con un origen ligado al magisterio y a las comunidades más vulnerables, asumió el reto de convertirlo en la columna vertebral de su administración.

Una inversión sin precedentes

El Plan Oriente contempla una inversión de 75 mil millones de pesos, financiados bajo un esquema tripartita: 70% a cargo del Gobierno de México, 20% del Gobierno del Estado de México y 10% de los municipios. No es solo un proyecto estatal, es una política nacional anclada en lo local. La magnitud económica lo convierte en la apuesta de infraestructura y desarrollo social más importante en décadas para la entidad.

Una estrategia integral

El plan se articula en torno a movilidad, salud, educación, seguridad y medio ambiente. La conectividad se vincula con el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles; la inversión social busca nuevos hospitales, preparatorias y espacios

deportivos; la sustentabilidad incluye proyectos de agua y ordenamiento urbano. Cada eje está pensado para reducir brechas y generar condiciones de vida más dignas en una de las regiones más olvidadas del país.

El mensaje político compartido

Delfina Gómez convierte al oriente en su territorio insignia, y Claudia Sheinbaum refuerza el respaldo federal para garantizar su éxito. Ambas comparten un mismo mensaje: los gobiernos encabezados por mujeres no solo administran, sino que transforman realidades complejas con políticas focalizadas. Atender al oriente es atender la desigualdad de frente, pero también consolidar un bastión político clave para el futuro de Morena y de la 4T.

Los retos y la oportunidad

Los desafíos son innegables: dispersión urbana, sobrepoblación, problemas ambientales y la necesidad de coordinación con municipios gobernados por distintas fuerzas políticas. Pero también es una oportunidad histórica.

Si el Plan Oriente se cumple, se convertirá en el ejemplo más visible de cómo la colaboración entre federación, estado y municipios puede revertir décadas de rezago.

Una señal al país

Más allá de sus fronteras, el Plan Oriente envía un mensaje nacional: la política puede diseñarse con visión estratégica y sensibilidad social. Claudia Sheinbaum y Delfina Gómez han trazado una ruta conjunta, donde la justicia territorial es el centro.

El oriente mexiquense puede convertirse en un laboratorio de desarrollo social y urbano replicable en otras regiones del país, demostrando que la Cuarta Transformación no es discurso, sino acción coordinada y resultados.

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